Estaba en la playa, el mar, había un sol que sabia como broncearme. No sé como estaba vestida, creo que llevaba un bikini puesto o quizás estaba desnuda, pero eso no importaba, no importaba como me veían los demás ni mucho menos como me veía yo. Lo único importante en ese sueño era esperar a que se acercase una ola de mar, para después saltar, saltar una y otra vez, hasta que una se salió con la suya y me arrastro junto el mar, llenándome de arena. Pero me volví a levantar, y volví a esperar a que llegara otra ola para volverla a saltar.
También no sé si allí era feliz. Creo que si.

